Una de las contribuciones más importantes de Vigotsky, ha sido considerar a los individuos como seres sociales y al conocimiento como un producto social. partiendo de estas contribuciones vale preguntarse ¿cuáles serían los aspectos centrales de la Teoría Socio-Histórica para un diseño currricular para la sociedad de hoy? Para encontrar esta respuesta se debe partir de las siguientes tres tesis planlanteadas por Baquero (1996)[1]:
- La tesis de que los Procesos Psicológicos Superiores (PPS) tienen un origen histórico y social.
- La tesis de que los instrumentos de mediación (herramientas y signos) cumplen un papel central en la construcción de tales PPS.
- La tesis de que los PPS deben abordarse según los procesos de su construcción, es decir, desde una perspectiva genética.
Estas tres tesis son de importancia vital, ya que todos los PPS (rudimentarios y avanzados) son adquiridos, en primera instancia, en un contexto social, para luego internalizarse. Esta internalización, que es una reconstrucción interna de una operación externa, es producto del uso de un determinado comportamiento cognitivo en un contexto social[2]. El proceso de internalización consiste en una serie de transformaciones[3]:
a) Una operación que inicialmente representa una actividad externa se reconstruye y comienza a suceder internamente. Para el desarrollo de los procesos mentales superiores la transformación de la actividad que se sirve de signos, cuya historia y característica quedan ilustradas por el desarrollo de la inteligencia práctica, de la atención voluntaria y de la memoria.
b) Un proceso interpersonal queda transformado en otro intrapersonal. En el desarrollo cultural del niño, toda función aparece dos veces: primero a nivel social, y más tarde, a nivel individual; primero entre personas (interpsicológica), y después, en el interior del propio niño (intrapsicológico). Esto puede aplicarse igualmente a la atención voluntaria, a la memoria lógica y a la formación de conceptos. Todas las funciones superiores se originan como relaciones entre seres humanos.
c) La transformación de un proceso interpersonal en un proceso intrapersonal es el resultado de una prolongada serie de procesos evolutivos. El proceso, aun siendo transformado, continúa existiendo y cambia como una forma externa de actividad durante cierto tiempo antes de internalizarse definitivamente. Su internalización está vinculada a cambios en las leyes que rigen su actividad y se incorporan en un nuevo sistema con sus propias leyes.
Puede observarse que el aprendizaje no es visto como una actividad solitaria, individual, sino en compañía de otros, es de carácter social y, según Vigotsky, esto favorecería un buen aprendizaje del sujeto, y contribuye a su desarrollo y su producción, a diferencia del sujeto epistémico piagetiano.
Los resultados de las investigaciones realizadas en los últimos años dan cuenta de la importancia cada vez mayor, de las interacciones sociales en el aprendizaje. En este marco, otro aporte importante de Vigotsky relacionado con las prácticas educativas, es el de la Zona de Desarrollo Próximo, (ZDP): “No es otra cosa que la distancia entre el nivel real de desarrollo, determinado por la capacidad de resolver independientemente un problema, y el nivel de desarrollo potencial, determinado a través de la resolución de un problema bajo la guía de un adulto o en colaboración con otro compañero más capaz[4].
Términos de su concepción general, “la ZDP puede entenderse como la estructura de actividad conjunta en cualquier contexto donde hay participantes que ejercen responsabilidades diferenciales en virtud de su distinta pericia”[5]. En ese sentido, se considera que en la actividad el objeto es transformado en forma subjetiva o imagen; al mismo tiempo, la actividad es convertida en resultado objetivo o producto.
Todos estos aspectos, enmarcan el concepto de competencia y en particular aquellas como el trabajo en equipo; pensamiento orientado a la resolución de problemas, pensamiento reflexivo, pensamiento crítico, entre otras de carácter transversal. Si se define competencia como la posesión y desarrollo de conocimientos, destrezas y actitudes, que le permiten al individuo que las posee: a) desarrollar con éxito ciertas actividades en un contexto determinado, b) adaptarse a las nuevas situaciones y transferir dichos conocimientos y habilidades a áreas profesionales próximas, la perspectiva vigotskyana enmarca adecuadamente tal definición.
Las Zonas de Desarrollo Próximo y las Competencias: Implicaciones Educativas
La Zonas de DesarrolloPróximo está relacionada con la interacción social, el uso y dominio de instrumentos semióticos, los que juegan un gran papel en el desarrollo de los propios niveles de intersubjetividad.
Es importante centrar el desarrollo de las competencias transversales en la interacción docente-alumno y en la interacción alumno-alumno. En este sentido, sostiene Onrubia[6]:
a) Al Insertar, en el máximo grado posible, la actividad puntual que el alumno realiza en cada momento, en el ámbito de marcos u objetivos más amplios en los cuales esa actividad pueda tomar significado de manera más adecuada.
Las competencias que pone en juego el alumno, se encuentran en un entorno más amplio en el cual se ubican y se insertan.
b) Propiciar la máxima participación de todos los alumnos, en las diversas actividades y tareas, incluso si su nivel de competencia, su interés, o sus conocimientos resultan en un primer momento muy escasos y poco adecuados.
Se trata de crear escenarios en los cuales cada uno de los participantes pueda realizar efectivamente todo aquello que sea capaz y el participante menos competente, pueda ir probando o modificando su capacidad de resolver las tareas.
c) Establecer un clima relacional, afectivo y emocional basado en la confianza, la seguridad y la aceptación mutua, y en el que tengan cabida la curiosidad, la capacidad de sorprenderse y el interés del conocimiento.
No sólo se debe tener en cuenta los aspectos cognitivos e intelectuales, sino que la creación de Zona de Desarrollo Próximo se ve favorecida por los aspectos emocionales, relacionales y afectivos.
d) Realizar modificaciones o ajustes tanto en la programación más amplia como en el desarrollo “sobre la marcha, de la propia actuación en función de la información obtenida a partir de las actuaciones y productos parciales realizados por los alumnos.
La asistencia adecuada de la Zona de Desarrollo Próximo, implica el seguimiento constante del participante más competente (que puede ser el docente) al participante menos competente.
e) Desarrollar la capacidad de autonomía en el uso de los conocimientos y en las decisiones de los alumnos.
Esto implica, por un lado, la creación de escenarios donde los alumnos desarrollen su actividad sin asistencia o con muy poca y por otro utilizar recursos que propicien en los alumnos el aprendizaje de competencias, que les permitan ir aprendiendo en forma autónoma.
f) Procurar las mayores relaciones explícitas entre los nuevos conocimientos (objeto de aprendizaje) y los conocimientos previos de los alumnos.
Puede ser útil emplear el conocimiento potencialmente compartido por el profesor y los alumnos como recurso facilitador: por una parte, el conocimiento compartido como resultado de la experiencia social común de los alumnos y por otra, el conocimiento compartido como resultado de la historia común de aprendizajes realizados en la propia aula.
g) Utilizar el lenguaje de la forma más clara y explícita posible. De acuerdo a Vigotsky, el habla es uno de los aspectos claves en el desarrollo de la Zona de Desarrollo Próximo, porque es a través de la misma que los alumnos entre sí y con el docente, realizan sus interacciones.
h. Emplear el lenguaje para recontextualizar y reconceptualizar la experiencia.
El lenguaje es un instrumento decisivo para ayudar a reestructurar y reorganizar las experiencias y conocimientos, reconstruyendo los significados relativos a estas experiencias en términos más cercanos a los significados culturales compartidos por los adultos.
La Educación Basada en Competencia pretende ser un enfoque integral que busca vincular el sector educativo con el productivo y elevar el potencial de los individuos, de cara a las transformaciones que sufre el mundo actual y la sociedad contemporánea.
La educación para el futuro debe sostenerse sobre la base de un Plan de Estudios con una modalidad educativa más acorde a las necesidades reales del entorno, donde la educación tenga mayor presencia no solo con los contenidos institucionales y pedagógicos, sino también en la evaluación de los resultados que se tenga en base al desempeño que demuestren los individuos una vez que hayan concluido su formación en el sistema educativo y que a su vez le permita la demostración de los saberes, sus competencias y su desempeño.
Por esta razón, la tesis que se plantea en este trabajo establece la idea de reforzar, ampliar y adecuar los Planes de Estudios en el sistema educativo bajo la metodología por competencias de cara a las exigencias del sector productivo. Esta metodología para los efectos de este trabajo es considerada como aquel proceso de enseñanza que facilita la transmisión de conocimientos, la generación de habilidades y destrezas que permite lograr un desempeño idóneo y eficiente al individuo para que incluya todos sus saberes y competencias adquiridos en su formación y que pueda ser utilizado para y en el trabajo.
Por último, es propio considerar la creciente necesidad que tienen las instituciones educativas en establecer la conexión entre la educación por competencias y una articulación curricular que responda a la demanda del sistema productivo de la República Dominicana.
[1] Baquero, R. Vigotsky y el aprendizaje escolar. Buenos Aires. Aique. 1996. 31 p.
[2] Carretero, M. Constructivismo y Educación. Buenos Aires. Aique. 1999
[3] Vigotsky, L. El desarrollo de los procesos psicológicos superiores. México. Crítica. 1988. 93, 94 págs.
[4] Cfr. Ibid., 133 p.
[5] Cfr. Coll, C. Martín, E. Mauri, T, Miras, M, Onrubia, J, Solé, I, Zabala, A. El constructivismo en el
aula. Barcelona. Grao. 1999. 155 p.
[6] Coll, C. Martín, E. Mauri, T, Miras, M, Onrubia, J, Solé, I, Zabala, A. Op. Cit. 139 p.