LA FILOSOFÍA DEL ZAGUÁN

HACIA UNA ONTOLOGÍA LIMINAL Y UNA EPISTEMOLOGÍA DEL UMBRAL EN EL PENSAMIENTO LATINOAMERICANO CONTEMPORÁNEO

Santos E. Moreta Reyes 

Profesor asociado de Ética en el Instituto Tecnológico

de Las Américas, ITLA, RD 

smoreta@itla.edu.do

 Resumen

Este artículo postula la «Filosofía del Zaguán» como un marco conceptual para el pensamiento latinoamericano actual, proponiendo una superación dialéctica de las fases de denuncia, características de la Filosofía de la Liberación y los estudios decoloniales. Se argumenta que la condición ontológica latinoamericana puede ser definida como un «Ser-en-el-Zaguán», una forma de existencia constitutiva en el umbral liminal entre lo propio y lo ajeno. De esta ontología se deriva una inferencia epistemológica necesaria: el «Saber de Umbral». Este modo de conocimiento, analizado a través de sus principios que descansan en el mestizaje metodológico (sentipensar), la corporalidad situada y una hermenéutica de la hospitalidad crítica, se presenta como un paradigma riguroso y original para la producción de conocimiento desde y para la región; y, en diálogo con el mundo. El análisis se fundamenta en una relectura articulada de Rodolfo Kusch, Enrique Dussel, Walter Mignolo, Gloria Anzaldúa, Orlando Fals Borda y Édouard Glissant.

Palabras clave: Filosofía del Zaguán, epistemología del umbral, pensamiento fronterizo, ontología liminal, Rodolfo Kusch, Édouard Glissant, sentipensar, decolonialidad.

 Abstract

This essay posits the «Philosophy of the Zaguán» as a conceptual framework for contemporary Latin

American thought, proposing a dialectical overcoming of the denunciatory phases characteristic of

Liberation Philosophy and Decolonial Studies. It is argued that the Latin American ontological condition can be defined as a «Being-in-the-Zaguán,» a constitutive form of existence within the liminal threshold between the self and the other. From this ontology, a necessary epistemological inference is derived: the «Threshold Knowledge» (Saber de Umbral). This mode of knowing—analyzed through its principles of methodological mestizaje (sentipensar), situated corporeality, and a hermeneutics of critical hospitality— is presented as a rigorous and original paradigm for producing knowledge from and for the region, in dialogue with the world. The analysis is grounded in an articulated re-reading of

Rodolfo Kusch, Enrique Dussel, Walter Mignolo, Gloria Anzaldúa, Orlando Fals Borda, and Édouard Glissant.

Keywords: Philosophy of the Zaguán, threshold epistemology, border thinking, liminal ontology, Rodolfo Kusch, Édouard Glissant, sentipensar, decoloniality.

INTRODUCCIÓN

De la Herida Colonial a la Praxis de la Cicatriz

El vigor del pensamiento latinoamericano del siglo XX reside en su potente capacidad de diagnóstico y denuncia. La Filosofía de la Liberación nos enseñó, con Enrique Dussel, a pensar desde la exterioridad del Otro oprimido, invirtiendo el punto de partida de la filosofía occidental (Dussel, 1977). Los estudios decoloniales, con Aníbal Quijano y Walter Mignolo, desvelaron la persistencia de la «colonialidad del poder»1 y del saber, como estructuras que sobreviven al colonialismo formal, perpetuando una lógica eurocéntrica (Quijano, 2000). Esta tradición crítica, es el fundamento ineludible de cualquier filosofía actual; sin embargo, habiendo cartografiado la herida colonial con precisión, el desafío contemporáneo es transitar de una filosofía de la denuncia a una filosofía de la propuesta; es decir, pensar no ya desde la herida abierta, sino desde la praxis de la cicatriz: aquel lugar de memoria, de reconfiguración y de nueva fortaleza.

Este artículo propone un marco para esta transición: la Filosofía del Zaguán. El zaguán2, como espacio arquitectónico y metáfora ontológica, representa el umbral, que no es ni la intemperie de lo públicoglobal (la calle o patio) ni la clausura de lo privado-local (la casa). Es un entre-lugar de tránsito, negociación y encuentro poroso. Nuestra tesis es, que la condición existencial latinoamericana está fundada en un «Ser-en-el- Zaguán». De esta ontología liminal se deduce su correlato epistemológico: un «Saber de Umbral», que ofrece un método para generar conocimiento desde nuestra posición fronteriza.

¹ Colonialidad del poder: Concepto acuñado por el sociólogo peruano Aníbal Quijano. A diferencia del «colonialismo» (control político formal), la «colonialidad» se refiere a una estructura de poder que perdura y que opera a través de la clasificación racial de la población y del control del saber, del trabajo y de la autoridad, perpetuando la superioridad epistémica y cultural eurocéntrica.

² Zaguán: Palabra de origen árabe andalusí (istiwān). En la arquitectura colonial y poscolonial de muchos países de habla hispana, es el vestíbulo o pasillo de entrada que conecta la puerta de la calle con el patio interior de una casa. Funciona como un espacio de transición entre lo público y lo privado, siendo la metáfora central de este artículo.

Fundamento Ontológico

Del Estar de Kusch a la Poética de la Relación

Para fundamentar el «Ser-en-el-Zaguán», es preciso recurrir a la aguda distinción de Rodolfo Kusch entre el ser y el estar. Para Kusch, el ser es la categoría de la filosofía occidental: pulcra, definida, abstracta y ligada a un sujeto que domina el ente. En contraste, el estar es la categoría del pensamiento americano: un modo de ser situado, embarrado, dependiente del suelo y de las circunstancias. El estar es «un estar no más, un mero estar arrojado en el mundo» (Kusch, 1962, p. 74). El zaguán es la localización física y simbólica de este estar: un espacio que no ofrece la seguridad ontológica del ser (el «adentro» de la casa), pero que protege de la disolución en el no-ser (el «afuera» de la calle). Es una morada precaria, pero morada al fin.

Esta ontología del estar en el umbral se enriquece con el pensamiento de Édouard Glissant y su «Poética de la Relación». Glissant, rechaza tanto el universalismo abstracto (totalidad) como la afirmación de una esencia pura y enraizada (lo Uno). En su lugar, propone la Relación: un proceso de «criollización», donde las culturas y los seres entran en contacto y se transforman mutuamente de manera impredecible, sin una síntesis final hegeliana (Glissant, 1990). El zaguán es el escenario por excelencia de la Relación y no pretende ser un espacio de fusión que borra las diferencias, sino un campo de tensiones donde lo local y lo global, lo propio y lo ajeno, se afectan y reconfiguran sin cesar. El Ser-en-el-Zaguán es, por tanto, un Ser en relación, cuya identidad no es una esencia fija, sino el resultado dinámico de sus tránsitos y negociaciones.

La Inferencia Epistemológica: El Saber de Umbral

Si nuestra ontología es la de la liminalidad y la relación, nuestra epistemología no puede ser ni la del universalismo abstracto (la epistemología del punto cero que denuncia Santiago Castro-Gómez) ni la de un particularismo romántico. La consecuencia necesaria es una epistemología que asume la frontera como su lugar de enunciación. A esto lo llamamos Saber de Umbral, concepto que dialoga directamente con el «pensamiento fronterizo» (border thinking) de Walter Mignolo y la «conciencia mestiza» de Gloria Anzaldúa.

Mignolo, define el pensamiento fronterizo como una respuesta epistémica a la diferencia colonial, pensando desde la subalternidad para criticar y desvincularse de la hegemonía eurocéntrica (Mignolo, 2000). Anzaldúa, por su parte, describe la «conciencia de la frontera» como una forma de conciencia que surge del choque cultural y que aprende a «jongler» múltiples realidades, desarrollando una tolerancia a la contradicción y la ambigüedad (Anzaldúa, 1987). El Saber de Umbral se nutre de ambos: es la praxis del pensamiento fronterizo en el lugar específico del Zaguán, y es la manifestación metodológica de la conciencia mestiza. No es solo un pensamiento sobre la frontera, sino desde y en el umbral, con las herramientas que este provee.

Principios Metodológicos del Saber de Umbral

El Mestizaje Metodológico y el Sentipensar

El Saber de Umbral eleva el mestizaje de una constatación a un método. Implica la utilización consciente y crítica de herramientas teóricas de diversas procedencias, poniéndolas en diálogo con saberes subalternizados. Esta práctica encuentra su mejor expresión en el concepto de sentipensar[1], recuperado y teorizado por el sociólogo Orlando Fals Borda, aprendido de las comunidades campesinas de la costa colombiana. El sentipensar, alude a un modo de conocer que no escinde la razón del sentimiento, el cuerpo de la mente, el sujeto del objeto (Fals Borda, 1970). Es una ruptura limpia con el dualismo cartesiano, proponiendo un conocimiento encarnado y afectivo que es, a su vez, riguroso. Desde el zaguán, sentipensar significa analizar críticamente un texto de Foucault mientras se es consciente de cómo sus conceptos resuenan o disuenan con la memoria corporal de la dictadura o con la sabiduría de un refrán popular.

La Corporalidad Situada

Haciendo eco de los «conocimientos situados» de Donna Haraway (1988), el Saber de Umbral radicaliza esta posición desde una perspectiva decolonial. El cuerpo no es solo un punto de vista, sino el territorio primero y fundamental donde se inscribe la historia de la colonialidad y la resistencia. Es un cuerpo- archivo que ha aprendido a navegar la tensión del zaguán: ha sentido la violencia de la calle (el poder colonial, el mercado global) y ha buscado refugio en el interior (la comunidad, la familia). Por tanto, el conocimiento que produce es geográficamente y corporalmente denso. Es un saber que huele, que toca, que recuerda; un conocimiento cuya validación no depende únicamente de la coherencia, sino también de su pertinencia existencial y su capacidad para dar sentido a una experiencia corporal concreta.

Hermenéutica de la Hospitalidad Crítica

El pensador del umbral opera bajo una doble hermenéutica; por un lado, una hermenéutica de la sospecha, en la línea de Ricoeur, pero aplicada al campo decolonial. Se sospecha de las narrativas universalistas que emanan de la «calle», pero también de las idealizaciones esencialistas de un «adentro» puro e incontaminado. Por otro lado, esta sospecha se complementa con lo que denominamos una crítica de hospitalidad. Inspirada en la ética de la alteridad de Dussel, donde el punto de partida es la acogida del Otro, esta hospitalidad no es ingenua. Es una apertura que, consciente de las asimetrías de poder, interroga al visitante (sea este una teoría, una política pública o una persona). Es una práctica que busca un diálogo genuino, pero que se reserva el derecho de «traducir» y adaptar lo que recibe, en lugar de simplemente «adoptarlo». Es una ética de la acogida que no renuncia a la soberanía epistémica.


CONCLUSIÓN

La Praxis de Habitar el Umbral

La Filosofía del Zaguán no es una celebración de la hibridez posmoderna, ni una resignación a una condición periférica. Es una afirmación ontológica de nuestro lugar y una propuesta epistemológica sobre cómo pensar productivamente desde él. Nos libera de la disyuntiva paralizante entre la imitación del centro y la búsqueda de una autenticidad anacrónica.

La praxis de esta filosofía —la zaguanería— consiste en crear, fortalecer y habitar espacios de umbral en la academia, la política y el arte. De la misma manera, Implica cultivar una racionalidad capaz de sostener la contradicción, de traducir sin traicionar y de acoger sin ser asimilado. La tarea del pensamiento latinoamericano contemporáneo no es, entonces, forzar la puerta de la casa de la Filosofía Universal ni tapiar la entrada para protegernos en un localismo estéril. Nuestra tarea más urgente y original es amueblar el zaguán: convertir ese espacio de tránsito en una morada filosófica fecunda desde la cual pensar nuestro mundo y, desde ahí, el mundo entero.



Bibliografía 

Anzaldúa, G. (1987). Borderlands/La Frontera: The New Mestiza. Aunt Lute Books. Dussel,    E. (1977). Filosofía de la Liberación. Fondo de Cultura Económica.

Fals Borda, O. (1970). Ciencia propia y colonialismo intelectual. Carlos Valencia Editores. 

Glissant, É. (1990). Poétique de la relation. Gallimard.

Haraway, D. (1988). Situated Knowledges: The Science Question in Feminism and the Privilege of

Partial Perspective. Feminist Studies, 14(3), 575–599. https://doi.org/10.2307/3178066

               Kusch, R. (1962). América Profunda. Hachette.

Mignolo, W. D. (2000). Local Histories/Global Designs: Coloniality, Subaltern Knowledges, and Border Thinking. Princeton University Press.

Quijano, A. (2000). Colonialidad del poder, eurocentrismo y América Latina. En E. Lander (Comp.), La colonialidad del saber: eurocentrismo y ciencias sociales. Perspectivas Latinoamericanas (pp. 201– 246). CLACSO.


[1] Sentipensar: Término popularizado por el sociólogo colombiano Orlando Fals Borda, quien a su vez lo aprendió de pescadores de la costa colombiana. Se refiere a una forma de conocimiento que no separa la razón («pensar») de la emoción y la percepción sensorial («sentir»), abogando por un enfoque más integral y humano en la investigación y la vida. Es un concepto central para las epistemologías del Sur.

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