Coaching Relacional y Modelo CALMA: un marco psicobiológico-fenomenológico para la co-regulación interpersonal

Resumen

Este artículo introduce el Coaching Relacional® como un enfoque de intervención profesional centrado en la co‑regulación emocional y la seguridad sentida entre personas, integrando bases de la neurociencia interpersonal y su operacionalización en cinco fases mediante el Modelo CALMA® (Conectar, Acariciar la respiración, Liberar, Mirar hacia dentro, Actuar con presencia). Sobre la base de una revisión narrativa de la literatura, se argumenta que, aunque existen usos del término, no se halla un marco teórico unificado que articule la neurociencia interpersonal y la intervención psicocorporal en la disciplina. Se adoptan desarrollos sobre la mente como proceso encarnado y el cerebro como órgano social de adaptación, para explicar cómo la presencia segura reorganiza en tiempo real la reactividad y la disponibilidad mutua. La propuesta converge con la evidencia relacional que destaca las ofertas de conexión como predictores de estabilidad vincular. Finalmente, se formulan principios y proposiciones testables para la investigación futura, y se discuten sus profundas implicaciones para la autonomía moral y los contextos clínicos, educativos y organizacionales. (Nota: Párrafo único sin sangrías, redactado en voz activa).

Palabras clave: Coaching Relacional, Modelo CALMA, co‑regulación, neurociencia interpersonal, seguridad sentida, ofertas de conexión.

Abstract

This paper introduces Relational Coaching® as a professional approach centered on co‑regulation and felt safety between persons, grounded in Interpersonal Neurobiology and operationalized through the five‑phase CALMA® Model (Connect, Air—Breath, Loose—Release, Mind—Mentalize, Act—Presence). Based on a narrative scoping review, we argue that while relationship coaching exists, no unified theoretical framework integrates co‑regulation, interpersonal neurobiology, and psychocorporal intervention in coaching. We draw on Interpersonal Neurobiology, viewing the mind as embodied and relational, and the brain as a social organ of adaptation to explain how secure presence reorganizes reactivity and mutual availability in real time. The proposal converges with relational evidence on bids for connection and turning toward as predictors of relationship stability. We outline principles and testable propositions for future research, discussing implications for moral autonomy across clinical, educational, and organizational settings.

Keywords: Relational Coaching®, CALMA® Model, co‑regulation, Interpersonal Neurobiology, felt safety, bids for connection.

Introducción

En la evolución contemporánea del acompañamiento humano, el coaching ha transitado desde una disciplina orientada casi exclusivamente al desempeño y la consecución de objetivos hacia una comprensión profunda de la relación como el vehículo primordial del cambio. Tradicionalmente, enfoques como el coaching ejecutivo han destacado el vínculo entre coach y coachee como un factor crítico de éxito, basándose en la premisa de que el aprendizaje uno a uno florece en un espacio de confianza y sintonía mutua (de Haan, 2008). Paralelamente, en el ámbito educativo, el coaching se ha conceptualizado como un proceso esencialmente dialógico y co-constructivo, donde el desarrollo docente surge de la interacción reflexiva entre pares (Robertson et al., 2020).

Sin embargo, a pesar de este «giro relacional», existe una brecha significativa en la literatura actual: la falta de un marco teórico unificado en español que articule la co-regulación emocional, la neurociencia interpersonal y la intervención psicocorporal en la práctica del coaching. Aunque el término «coaching relacional» se utiliza en contextos comerciales, su aplicación suele carecer de un sustento psicobiológico que explique cómo la presencia del facilitador puede reorganizar, en tiempo real, la neurofisiología del otro. Este trabajo sostiene que el coaching no puede seguir ignorando los mecanismos de la Neurociencia Interpersonal (IPNB), la cual define la mente como un proceso encarnado y relacional donde la integración es el mecanismo fundamental de la salud (Siegel, 2019).

Fundamentación del Problema y Vacío Teórico

La necesidad de este nuevo marco surge al observar que los modelos previos, si bien valiosos, son parciales en su alcance:

  • Enfoque en el Vínculo: El «relational coaching» propuesto por de Haan (2008) se centra primordialmente en la dinámica relacional entre coach y cliente, pero no profundiza en los procesos co-regulatorios somáticos.
  • Enfoque Dialógico: Estudios en el área educativa describen la relación en clave conversacional y de significado compartido, omitiendo a menudo la dimensión psicobiológica de la seguridad sentida (Robertson et al., 2020).
  • Modelos Sistémicos: Enfoques como el Organization and Relationship Systems Coaching (ORSC) abordan la dinámica de equipos, pero no ofrecen un protocolo psicocorporal explícito de cinco fases para la regulación del sistema nervioso en el encuentro.

Desde la neurobiología relacional, se comprende que el cerebro opera como un «órgano social de adaptación» (Cozolino, 2014). Los estados de resonancia interpersonal y seguridad sentida tienen el poder de esculpir el desarrollo neuronal y la regulación emocional a través de la plasticidad dependiente de la experiencia. Por tanto, la ausencia de una metodología que traduzca estos hallazgos a micro-conductas observables representa una limitación para la eficacia de las intervenciones en contextos de alta reactividad o amenaza percibida.

Propuesta y Objetivos

Para cubrir esta laguna, el presente artículo introduce el Coaching Relacional® como un enfoque de intervención profesional centrado en la co-regulación y la seguridad sentida. Esta propuesta converge con la evidencia relacional del Instituto Gottman, que identifica las «ofertas de conexión» (bids) y los «giros hacia» (girando hacia a) como los predictores más robustos de estabilidad y satisfacción en los vínculos (Gottman & Silver, 2015).

El objetivo central de este trabajo es desarrollar y fundamentar la operacionalización de este enfoque mediante el Modelo CALMA® (Conectar, Acariciar la respiración, Liberar, Mirar hacia dentro, Actuar con presencia). Se busca establecer un puente translacional entre la teoría de la IPNB y la ciencia de las interacciones, formulando principios y proposiciones testables que permitan la investigación empírica futura en ámbitos clínicos, educativos y organizacionales.

Bases neurocientíficas: El cerebro social y la mente integrada

La fundamentación del Coaching Relacional® no reside únicamente en la efectividad técnica, sino en la comprensión de los mecanismos biológicos que sustentan la interacción humana. Para ello, es imperativo analizar cómo el sistema nervioso se organiza en presencia de otro y cómo esta organización facilita o inhibe los procesos de aprendizaje y cambio.

El cerebro como órgano social de adaptación

Desde la perspectiva de la neurobiología relacional, el cerebro humano no debe ser concebido como una entidad aislada, sino como un «órgano social de adaptación». Esta premisa sugiere que nuestra arquitectura neuronal se esculpe y se regula a través de la plasticidad dependiente de la experiencia, particularmente en contextos de resonancia interpersonal.

En la práctica del coaching, esto implica que la presencia del facilitador no es neutral. Cozolino (2014) sistematiza cómo las relaciones tienen la capacidad de modular circuitos que regulan la emoción, la cognición y el comportamiento. Cuando un individuo percibe una presencia segura, se activan mecanismos neurofisiológicos que:

  • Modulan la reactividad de la amígdala: Reduciendo la percepción de amenaza que suele acompañar a los procesos de cambio.
  • Fortalecen el control prefrontal: Permitiendo que el coachee acceda a funciones ejecutivas superiores, necesarias para la toma de decisiones y la reflexión profunda.
  • Activan circuitos vagales: Promoviendo un estado de calma que favorece la vinculación y la apertura hacia el aprendizaje.

Bajo esta óptica, el coach actúa como un regulador externo del sistema nervioso del cliente, permitiendo que este último transite de un estado de vigilancia defensiva a uno de seguridad sentida, donde la autonomía y la creatividad pueden florecer.

La mente encarnada y el mecanismo de integración

Complementando la visión neurobiológica, la Neurociencia Interpersonal (IPNB) propone una definición de la mente que trasciende los límites del cráneo, describiéndola como un proceso encarnado y relacional que regula el flujo de energía e información. En este marco, el bienestar y la salud mental son el resultado directo de la integración.

La integración se define como el vínculo de partes diferenciadas de un sistema. En el contexto del coaching, esto se traduce en la capacidad de armonizar diversas dimensiones de la experiencia:

  1. Integración Intrapersonal: La conexión entre los estados somáticos, las emociones y los procesos cognitivos del coachee.
  2. Integración Interpersonal: El desarrollo de una sintonía que permite que dos mentes funcionen como un sistema coordinado, facilitando el cambio duradero.

El mecanismo de salud de la IPNB sugiere que cuando un sistema no está integrado, cae en estados de caos o rigidez. El Coaching Relacional® utiliza el Modelo CALMA® para intervenir precisamente en estos puntos de quiebre, guiando al individuo hacia una mayor flexibilidad y coherencia interna a través de prácticas situadas que involucran tanto el cuerpo como la reflexión mental.

Co-regulación explícita y seguridad sentida

La co-regulación no es un concepto abstracto, sino un mecanismo por el cual la calidad del encuentro reorganiza los estados neurofisiológicos en tiempo real. La propuesta de este marco es que la intervención profesional debe guiar señales somáticas y micro-conductas de forma explícita para abrir canales de sintonía.

Este proceso es crítico para establecer lo que denominamos Calma Relacional®, un estado compartido de seguridad que permite reducir la amenaza percibida y aumentar la tasa de respuesta a las ofertas de conexión. Al trabajar sobre la atención, la respiración y el tono corporal, el coach facilita que el cerebro social del cliente detecte señales de «no-amenaza», permitiendo una alineación más efectiva entre la lectura emocional y la necesidad relacional.

Operacionalización del Coaching Relacional®: El Modelo CALMA®

La operacionalización de la neurobiología relacional en la práctica profesional requiere de un protocolo que permita al facilitador navegar los micro-procesos de la interacción. El Modelo CALMA® se propone como una secuencia de cinco fases diseñadas para facilitar la co-regulación y la integración sistémica. A diferencia de los modelos puramente cognitivos, este enfoque integra la dimensión somática y fenomenológica, permitiendo una intervención que aborda la arquitectura del cerebro social en tiempo real.

Fase 1: Conectar (C) – Señalización de Seguridad Interpersonal

La primera fase se fundamenta en la capacidad del coach para emitir señales de seguridad que el sistema nervioso del cliente pueda detectar de forma no consciente. Este proceso, denominado neurocepción, es la base de la alianza de trabajo. Según la Teoría Polivagal, la seguridad no es solo la ausencia de amenaza, sino la presencia de señales activas de vinculación social (Porges, 2017).

En esta etapa, el facilitador utiliza la prosodia vocal, el contacto visual sintonizado y la expresión facial para modular el estado del nervio vago ventral del coachee. El objetivo es establecer un «contenedor seguro» donde la reactividad defensiva disminuya, permitiendo que la corteza prefrontal retome el mando de las funciones ejecutivas. Sin esta conexión biológica previa, cualquier intervención cognitiva corre el riesgo de ser rechazada por un sistema nervioso en estado de alerta.

Fase 2: Acariciar la respiración (A) – Regulación del Ritmo Autonómico

Una vez establecida la conexión inicial, el modelo se desplaza hacia la estabilización fisiológica. «Acariciar la respiración» no implica una técnica de control respiratorio forzado, sino una toma de conciencia suave y rítmica del flujo de aire. La investigación en variabilidad de la frecuencia cardíaca (VFC) demuestra que una respiración coherente actúa como un marcapasos biológico que armoniza el sistema cardiovascular y el sistema nervioso central (Siegel, 2019).

Desde la fenomenología del encuentro, esta fase permite que el coachee se asiente en el momento presente. El coach acompaña este proceso manteniendo su propia regulación, sirviendo como un «ancla» biológica. Este acoplamiento fisiológico es lo que permite que la diada transite de la desregulación individual a la co-regulación compartida.

Fase 3: Liberar (L) – Desbloqueo de la Tensión Somática

La fase de liberación se enfoca en la dimensión psicocorporal. La tensión acumulada en el cuerpo suele ser el residuo de patrones defensivos crónicos o de estrés no procesado. Integrando perspectivas de la experiencia somática, el Modelo CALMA® invita a identificar y soltar estas cargas físicas para abrir espacio a nuevas posibilidades de acción.

Este paso es fundamental para la integración vertical (Siegel, 2019), vinculando las sensaciones corporales profundas con la conciencia superior. Al liberar la tensión, se reduce la interferencia sensorial que a menudo distorsiona la percepción de la realidad, permitiendo que el individuo recupere una mayor autonomía sobre sus respuestas impulsivas.

Fase 4: Mirar hacia dentro (M) – Interocepción y Mentalización

Con el sistema nervioso regulado y el cuerpo liberado, el enfoque se dirige hacia el mundo interno. Esta fase combina la interocepción (la percepción de los estados internos del cuerpo) con la mentalización (la capacidad de entender los propios estados mentales y los de los demás).

La neurociencia ha demostrado que el fortalecimiento de la ínsula y la corteza cingulada anterior, responsables de la interocepción, está directamente relacionado con una mayor resiliencia emocional y una mejor toma de decisiones (Cozolino, 2014). En esta etapa del coaching, se fomenta que el coachee explore sus narrativas internas no desde el juicio, sino desde una curiosidad compasiva, facilitando la emergencia de insights profundos que antes estaban bloqueados por el ruido emocional.

Fase 5: Actuar con presencia (A) – Integración y Acción Ética

La fase final del modelo es la síntesis de todo el proceso. Actuar con presencia implica que la acción resultante no es una reacción automática al entorno, sino una respuesta elegida desde un estado de integración total. Es aquí donde la propuesta del Coaching Relacional® se encuentra con la praxis: el cambio no es solo una idea, sino una nueva forma de estar y actuar en el mundo.

Esta fase asegura que los aprendizajes obtenidos en la sesión se traduzcan en micro-conductas relacionales fuera de ella. Siguiendo los hallazgos de Gottman y Silver (2015), se entrena al individuo para reconocer las «ofertas de conexión» en su entorno y responder a ellas con una mayor disponibilidad y conciencia, cerrando el ciclo de la transformación personal a través de la mejora del tejido vinculante.

Discusión y Perspectivas Futuras

La propuesta del Coaching Relacional® y su operacionalización a través del Modelo CALMA® plantean una ruptura necesaria con las visiones puramente mecanicistas del desarrollo humano. Al situar la co-regulación y la seguridad sentida en el centro de la praxis, se desplaza el foco de la simple «consecución de objetivos» hacia la restauración de la capacidad integradora del individuo.

Contraste con Modelos Tradicionales y Dialógicos

Mientras que el coaching tradicional ha priorizado el lenguaje y la reencuadración cognitiva como motores de cambio, la evidencia presentada sugiere que estas herramientas son ineficaces si el sistema nervioso del consultante se encuentra en un estado de amenaza. En este sentido, el trabajo de Haan (2008) sobre la relación de ayuda se ve enriquecido por la dimensión neurobiológica: la relación no es solo el contexto del cambio, sino que la calidad de la interacción es, en sí misma, el agente de cambio.

Frente a los modelos dialógicos predominantes en el ámbito educativo (Robertson et al., 2020), el Coaching Relacional® ofrece una capa de profundidad somática. La integración de la interocepción y la regulación vagal permite que el diálogo no sea solo un intercambio de información, sino una experiencia encarnada. Esto es particularmente relevante en contextos de alta presión, donde la capacidad de mentalización —entender los estados mentales propios y ajenos— suele colapsar ante el estrés crónico.

Autonomía Moral y la Conquista de la Libertad en la Era Digital

Un punto de discusión fundamental reside en la preservación de la autonomía moral del individuo. En un entorno contemporáneo caracterizado por el determinismo de los algoritmos y la datificación de la conducta humana, el fortalecimiento de la «ley interior» y la autogestión emocional se vuelven actos de resistencia. La neurociencia interpersonal, al promover la integración prefrontal, no busca la programación de conductas, sino la recuperación de la soberanía del sujeto sobre sus impulsos automáticos.

El Modelo CALMA®, al fomentar que el coachee «mire hacia dentro» (fase M), actúa como un antídoto contra la reactividad externa. La libertad moral, desde esta perspectiva, no es una abstracción metafísica, sino una capacidad biológica que requiere un sistema nervioso regulado para manifestarse. Como sugiere la literatura sobre neurobiología relacional (Cozolino, 2014), la verdadera autonomía surge de la seguridad vinculante; solo cuando nos sentimos seguros en relación con el otro, podemos explorar nuestra propia identidad y valores con integridad.

Limitaciones y Desafíos de Implementación

A pesar de la solidez teórica del marco propuesto, su implementación enfrenta desafíos significativos:

  1. Formación Técnica: Requiere que el facilitador posea conocimientos básicos de neurobiología y una alta capacidad de autorregulación, lo que demanda programas de certificación más rigurosos que los estándares actuales de la industria.
  2. Medición Empírica: Aunque las bases de la IPNB están bien documentadas, la validación del Modelo CALMA® como protocolo específico requiere estudios longitudinales que utilicen medidas de variabilidad de la frecuencia cardíaca (VFC) y escalas de seguridad sentida para cuantificar su eficacia frente a otros métodos.
  3. Sesgo Cultural: Es necesario investigar cómo operan estas micro-conductas de conexión en contextos culturales diversos, donde las señales de seguridad y proximidad pueden variar significativamente.

Hacia una Nueva Ética del Acompañamiento

El futuro del coaching relacional apunta hacia una integración disciplinar donde la ética, la filosofía y la ciencia se encuentren. La propuesta aquí presentada no pretende ser una técnica cerrada, sino un campo de investigación abierto. La posibilidad de utilizar el encuentro humano para promover la salud mental y la cohesión social es, quizás, la contribución más relevante de este enfoque en un mundo cada vez más fragmentado.

Resultados Esperados, Proposiciones Falsables e Implicaciones Prácticas

La consolidación del Coaching Relacional® como una disciplina fundamentada en la evidencia requiere trascender la mera descripción teórica para adentrarse en la formulación de hipótesis medibles. A diferencia de aproximaciones previas que evalúan el éxito del coaching exclusivamente a través de la consecución de metas de desempeño o el reporte subjetivo de satisfacción, el enfoque apoyado en la Neurociencia Interpersonal (IPNB) y el Modelo CALMA® permite establecer métricas tanto fisiológicas como conductuales.

Proposiciones Falsables y Agenda de Investigación

Para guiar la futura validación empírica de este marco, se plantean las siguientes proposiciones testables, diseñadas para evaluar la eficacia de la co-regulación explícita frente al coaching estándar:

  • Proposición 1 (Dimensión Conductual): La aplicación sistemática del Modelo CALMA® incrementará de manera estadísticamente significativa la tasa de «giros hacia» (girando hacia aún) ante las ofertas de conexión (bids) emitidas por el coachee, en comparación con sesiones de coaching dialógico tradicional. Esta proposición se fundamenta en la observabilidad de las micro-conductas documentadas por Gottman y Silver (2015).
  • Proposición 2 (Dimensión Fisiológica): Las sesiones guiadas bajo el protocolo CALMA® mostrarán reducciones mayores y más sostenidas en marcadores autonómicos de estrés —tales como el aumento de la variabilidad de la frecuencia cardíaca (VFC)— respecto a las sesiones de control.
  • Proposición 3 (Dimensión Fenomenológica y Cognitiva): Los participantes reportarán un nivel superior de «seguridad sentida» y claridad cognitiva post-sesión. Esta claridad es el reflejo de la integración prefrontal, la cual restaura la capacidad del individuo para tomar decisiones deliberadas, alejándose de respuestas automáticas o condicionadas por el entorno.
  • Proposición 4 (Dimensión Longitudinal): A mediano y largo plazo, los equipos de trabajo o diadas que incorporen intervenciones basadas en CALMA® presentarán mejoras significativas en el clima relacional y los índices de confianza.

Implicaciones Prácticas para la Formación del Coach

La adopción de este paradigma exige una reestructuración profunda en los currículos de formación de coaches. El entrenamiento ya no puede limitarse a la adquisición de competencias conversacionales o a la formulación de preguntas poderosas. Requiere, ineludiblemente, el cultivo de una «presencia encarnada» y el desarrollo de habilidades de lectura somática.

El profesional debe ser capaz de identificar las fluctuaciones en el sistema nervioso del cliente y, simultáneamente, sostener su propia regulación autonómica. Esto implica que la supervisión del coach debe abarcar el manejo de intensidades relacionales y fenómenos de resonancia límbica, asegurando que el espacio de acompañamiento se mantenga como un contenedor seguro.

Límites, Ética y Responsabilidad Moral

En la aplicación del Coaching Relacional®, es imperativo trazar fronteras éticas nítidas. La principal limitación reside en la necesidad de diferenciar estrictamente este acompañamiento de la psicoterapia. Aunque el modelo opera sobre mecanismos psicobiológicos, su objetivo no es el tratamiento de psicopatologías. Ante la emergencia de trauma no estabilizado o desregulación crónica severa, el protocolo exige la derivación inmediata a profesionales de la salud mental.

Más allá de los límites clínicos, el modelo plantea una implicación ética fundamental respecto a la responsabilidad moral del individuo. En la actual era del Big Data, donde el comportamiento humano es constantemente perfilado, anticipado y condicionado por determinismos algorítmicos, el espacio de coaching relacional emerge como un bastión para la recuperación de la autonomía.

Al facilitar la transición desde estados de reactividad neurofisiológica hacia la calma vagal, el facilitador permite que el cliente recupere su «ley interior». Es decir, la co-regulación se convierte en la precondición biológica para ejercer la verdadera libertad moral. Una mente desregulada es presa fácil del algoritmo y la impulsividad; una mente integrada, sostenida por vínculos seguros, es capaz de reflexionar, asumir la responsabilidad de sus actos y reconquistar su agencia frente al determinismo del entorno.

Ámbitos de Aplicación Extensiva

Las aplicaciones prácticas de este marco son vastas y prometedoras. En el ámbito organizacional, el Coaching Relacional® actúa como un enfoque complementario a metodologías sistémicas (como ORSC), integrando la regulación psicocorporal en la cultura de liderazgo. En la educación, transforma el «coaching docente» al proveer a los educadores de herramientas somáticas para co-regular el clima del aula, fomentando espacios donde el aprendizaje neurobiológicamente seguro sea posible.

Conclusiones

El Coaching Relacional® y su Modelo CALMA® ofrecen un marco teórico e integrador sin precedentes en la literatura en español, al traducir a la práctica del coaching los hallazgos fundamentales de la Neurociencia Interpersonal (IPNB) y la evidencia longitudinal sobre micro-procesos relacionales. Este enfoque trasciende la concepción del coaching como un mero intercambio dialógico o procedimental, situando la co-regulación del sistema nervioso y la seguridad sentida como los verdaderos motores del cambio y el aprendizaje.

Al articular conductas observables y fisiológicas, este modelo responde a la necesidad de dotar a la disciplina de mayor rigor científico. La operacionalización a través de las cinco fases de CALMA® permite a los profesionales intervenir directamente sobre la reactividad autonómica, facilitando la integración de las funciones prefrontales. En un contexto histórico marcado por la datificación del comportamiento y la hiperconectividad algorítmica, esta integración adquiere una relevancia crítica: la regulación psicobiológica compartida se erige como una condición necesaria para que el individuo recupere su agencia y ejerzca una genuina autonomía moral, reconquistando su capacidad de elegir libremente más allá de los automatismos y el determinismo de los estímulos externos.

Si bien la presente revisión narrativa se fundamenta en marcos seminales robustos, se reconocen como limitaciones la ausencia de datos empíricos propios y la necesidad de validar el protocolo en diversos contextos culturales y organizacionales. No obstante, la agenda de investigación aquí propuesta habilita la evaluación empírica mediante indicadores conductuales y fisiológicos falsables. Se delimita así un campo original de investigación y práctica profesional que no solo persigue el desarrollo de competencias, sino la consolidación de la salud relacional y la integridad del ser humano en su dimensión más profunda.

Referencias

(Nota: Asegúrese de aplicar sangría francesa / tabulación francesa en su procesador de textos para cada una de estas entradas).

Braun, D. J. (2022). La experiencia de una conexión profunda en las relaciones de coaching. Revista Internacional de Coaching y Mentoría Basada en Evidencia, S16, 173–184. https://doi.org/10.24384/3tc6-ba81

Cozolino, L. (2014). La neurociencia de las relaciones humanas: apego y el desarrollo del cerebro social (2ª ed.). W. W. Norton.

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Gottman, J. M., & Silver, N. (2015). Los siete principios para hacer que el matrimonio funcione (Rev. ed.). Libros de la Armonía.

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Robertson, D. A., Padesky, L. B., Ford-Connors, E., & Paratore, J. R. (2020). ¿Qué significa decir que el coaching es relacional? Revista de Investigación en Alfabetización, 52(1), 55–78. https://doi.org/10.1177/1086296X19896632

Siegel, D. J. (2019). La mente en la psicoterapia: un marco de neurobiología interpersonal para comprender y cultivar la salud mental. Psicología y psicoterapia: teoría, investigación y práctica, 92(2), 224–237. https://doi.org/10.1111/papt.12248

El Instituto Gottman. (1 de abril de 2015). Gira hacia en lugar de alejarte. https://www.gottman.com/blog/turn-toward-instead-of-away/

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