
Resumen
El presente artículo de revisión teórica analiza la transformación ontológica del sujeto contemporáneo frente al ecosistema del Big Data y la mediación algorítmica, proponiendo el concepto de «abismo superficial» como una nueva categoría de nihilismo. Mediante un diseño metodológico fundamentado en la hermenéutica crítica, se interroga a la ética clásica de la autonomía frente a las dinámicas del capitalismo de la vigilancia. El problema central radica en la aparente expansión de la libertad de elección que, paradójicamente, encubre una erosión sistemática de la agencia moral del individuo por la erradicación del tiempo reflexivo. Los resultados del análisis advierten sobre la instauración de un «determinismo asintótico», donde la lógica de las máquinas sustituye la voluntad de poder por una positividad tóxica orientada al consumo en cámaras de eco. Se concluye que este diseño algorítmico genera un estado de anestesia ética y fragilidad sociopolítica, proponiendo a las metodologías activas (como el Aprendizaje Basado en Proyectos) como mecanismos de fricción pedagógica indispensables para restituir la autonomía moral y la capacidad deliberativa en la formación humana.
Palabras clave: abismo superficial, agencia moral, determinismo tecnológico, ontología, hiperconexión, educación crítica.
Abstract
This theoretical review article analyzes the ontological transformation of the contemporary subject in the face of the Big Data ecosystem and algorithmic mediation, proposing the concept of the «superficial abyss» as a new category of nihilism. Through a methodological design based on critical hermeneutics, classical ethics of autonomy are questioned against the dynamics of surveillance capitalism. The central problem lies in the apparent expansion of freedom of choice which, paradoxically, conceals a systematic erosion of the individual’s moral agency through the eradication of reflective time. The results of the analysis warn of the establishment of an «asymptotic determinism», where the logic of machines replaces the will to power with a toxic positivity oriented towards consumption in echo chambers. It concludes that this algorithmic design generates a state of ethical anesthesia and socio-political fragility, proposing active methodologies (such as Project-Based Learning) as essential pedagogical friction mechanisms to restore moral autonomy and deliberative capacity in human formation.
Keywords: superficial abyss, moral agency, technological determinism, ontology, hyperconnection, critical education.
Introducción
De la angustia existencial a la anestesia algorítmica
El problema de la condición humana frente al vacío ha sido uno de los motores más persistentes de la investigación filosófica. Tradicionalmente, la metáfora del abismo se ha conceptualizado como una profundidad oscura e insondable, un espacio de confrontación radical donde el ser humano, despojado de asideros metafísicos o teológicos, debe forjar su propia esencia. Sin embargo, en el tránsito hacia la tercera década del siglo XXI, marcados por la omnipresencia del Big Data y la mediación de la Inteligencia Artificial (IA), esta topografía existencial ha sufrido una mutación ontológica sin precedentes. El sujeto contemporáneo ya no se enfrenta a un abismo profundo y oscuro que genera angustia, sino a lo que propondremos denominar un abismo superficial: un vacío expansivo, hiperiluminado por pantallas, saturado de información y estructuralmente diseñado para carecer de fricción.
El presente artículo propone que este abismo superficial constituye una categoría inédita de nihilismo y una amenaza directa a la autonomía moral. En este nuevo ecosistema, también denominado «infosfera» (Floridi, 2014), la lógica predictiva de las máquinas se impone sobre la complejidad deliberativa humana. El diseño algorítmico sustituye el conflicto ético por la predicción estadística, y la voluntad de poder por la comodidad del consumo hiperpersonalizado. El objetivo central de este estudio es analizar cómo la arquitectura de la hiperconexión no solo moldea el comportamiento a nivel sociológico, sino que erosiona sistemáticamente la agencia moral del individuo desde una perspectiva ontológica, instaurando un determinismo asintótico bajo la apariencia de una libertad de elección ilimitada.
Genealogía del vacío contemporáneo: Del vértigo a la saturación
Para comprender la magnitud de la transformación que supone el abismo superficial, resulta indispensable trazar una breve genealogía de cómo la filosofía ha abordado la confrontación del sujeto con el vacío y la libertad.
En los albores de la modernidad existencial, Søren Kierkegaard (1844/2013) identificó el abismo con el vértigo de la libertad; la angustia no surgía de una amenaza externa, sino de la abrumadora posibilidad de poder elegir. Décadas más tarde, Friedrich Nietzsche (1886/2018) cristalizó la peligrosidad de este encuentro al advertir que quien lucha con monstruos debe cuidar de no convertirse en uno, pues «cuando miras largo tiempo a un abismo, el abismo también mira dentro de ti» (p. 114). Para el existencialismo del siglo XX, ejemplificado por Jean-Paul Sartre (1943/1993), el vacío no era una ausencia inerte, sino la condición constitutiva de la conciencia; una «nada» activa que obligaba al ser humano a la responsabilidad insoslayable de inventarse a sí mismo a través de sus actos.
En todas estas formulaciones clásicas, el abismo compartía tres características fundamentales: era oscuro (implicaba incertidumbre y riesgo), era profundo (exigía una inmersión reflexiva) y era friccional (su confrontación generaba sufrimiento, duda y, finalmente, madurez moral).
La transición hacia la modernidad líquida y la infosfera
El paradigma comenzó a fracturarse con el advenimiento de lo que Zygmunt Bauman (2000/2015) denominó «modernidad líquida», donde las estructuras sólidas que anclaban la identidad (instituciones, narrativas históricas, compromisos a largo plazo) se disolvieron. No obstante, la digitalización masiva y la economía de los datos han llevado esta liquidez a un nuevo estado que trasciende lo social para adentrarse en lo cognitivo y lo moral.
En la era del Big Data, el entorno humano principal ha migrado hacia la infosfera, un espacio donde las fronteras entre la realidad offline y online desaparecen por completo, transformando a los individuos en «inforgs» (organismos informacionales) (Floridi, 2014). Es en este escenario tecnológico donde el abismo clásico se aplana y se vuelve superficial.
La positividad tóxica y la erradicación del Otro
La naturaleza de este nuevo vacío ha sido agudamente diagnosticada por Byung-Chul Han (2012, 2022), quien argumenta que la sociedad contemporánea ya no padece de un exceso de negatividad (prohibiciones, culpas, límites), sino de un exceso de «positividad». El abismo superficial está construido sobre la hipercomunicación, el exceso de estímulos y la transparencia absoluta. En las plataformas digitales mediadas por algoritmos, la alteridad; es decir, la confrontación con el Otro que piensa diferente, que resiste o que incomoda, es sistemáticamente erradicada.
Los sistemas predictivos agrupan a los sujetos en cámaras de eco ontológicas, rodeándolos únicamente de reflejos de sus propias inclinaciones pre-calculadas. Al eliminar la fricción intelectual y emocional, el algoritmo suprime la necesidad de la deliberación ética. El individuo contemporáneo se desliza sobre una superficie plana y pulida de dopamina, creyendo ejercer su libertad mediante interacciones efímeras (likes, swipes, clics), cuando en realidad se encuentra sumido en un vacío narcisista. Así, la angustia existencial de enfrentarse a lo desconocido es reemplazada por la ansiedad algorítmica de mantenerse perpetuamente conectado y validado, configurando una anestesia moral que anula la capacidad reflexiva del sujeto.
Metodología
Enfoque metodológico y diseño de la investigación
El presente trabajo se enmarca dentro de la investigación cualitativa de diseño no experimental, estructurándose específicamente como un artículo de revisión teórica y reflexión filosófica. Dada la naturaleza del objeto de estudio, la transformación ontológica del sujeto y la erosión de la agencia moral en el entorno digital, se adoptó un enfoque metodológico fundamentado en la hermenéutica crítica (Gadamer, 1960/1996). Este paradigma permite no solo la exégesis de los textos clásicos, sino la actualización de su horizonte de sentido para interpretar fenómenos contemporáneos inéditos, como la algoritmización del comportamiento.
El diseño documental se orientó hacia la construcción de un marco categorial analítico. En lugar de limitarse a una revisión bibliográfica descriptiva, se implementó un análisis dialéctico que buscó confrontar los axiomas de la ética clásica de la autonomía con los diagnósticos actuales sobre el Big Data y la mediación tecnológica.
Criterios de conformación del corpus teórico
Para garantizar el rigor y la exhaustividad del análisis, la recolección del corpus documental no obedeció a un rastreo probabilístico, sino a un muestreo teórico e intencional o de conveniencia epistemológica. Se seleccionaron fuentes primarias y secundarias que cumplieran con el criterio de saturación teórica en torno a dos ejes fundamentales: la ontología del vacío/libertad y la sociología del control digital.
El corpus se estructuró, en consecuencia, en dos bloques dialógicos:
- Bloque de fundamentación filosófica clásica: Integrado por obras capitales que abordan la constitución del sujeto moral y la confrontación con el vacío existencial. Aquí se priorizó la ética formal de Immanuel Kant para establecer el estándar de la «autonomía», así como los planteamientos ontológicos de Friedrich Nietzsche, Søren Kierkegaard y Jean-Paul Sartre respecto a la libertad radical y la voluntad.
- Bloque de crítica sociológica y tecnológica contemporánea: Compuesto por investigaciones recientes que analizan la mutación del tejido social frente al paradigma digital. Se seleccionaron autores de alto impacto en el debate actual, tales como Shoshana Zuboff (Capitalismo de la vigilancia), Byung-Chul Han (Positividad y enjambre digital), Zygmunt Bauman (Modernidad líquida) y Luciano Floridi (Filosofía de la información e infosfera).
Fases del procedimiento analítico
El tratamiento de la información y la posterior construcción de las inferencias argumentativas se desarrolló a través de tres fases metodológicas sucesivas:
- Fase Heurística (Identificación y sistematización): Consistió en la localización, evaluación y clasificación lógica de las fuentes. En esta etapa se aislaron las categorías conceptuales clave de cada autor, tales como: voluntad de poder, imperativo categórico, arquitectura de elección y economía de la atención.
- Fase Hermenéutica (Interpretación y cruce dialéctico): Constituyó el núcleo del trabajo metodológico. Se procedió a interrogar los textos clásicos desde el contexto de la hiperconexión actual. La pregunta motora de esta fase fue: ¿Cómo opera la imperatividad kantiana o el vértigo kierkegaardiano en un entorno donde las opciones están predeterminadas por un sistema predictivo? Este cruce permitió vislumbrar la incompatibilidad estructural entre la fricción que exige la moralidad clásica y la fluidez que impone el diseño algorítmico.
- Fase de Síntesis y Propuesta Teórica: A partir de la fricción categorial evidenciada en la fase anterior, se procedió a la formulación de inferencias deductivas originales. Esta fase culminó con la articulación teórica de los dos conceptos que vertebran esta investigación: el abismo superficial»(como reinterpretación del nihilismo en la era de la información) y el determinismo asintótico (como diagnóstico de la erosión de la agencia moral).
La ontología de la hiperconexión y el secuestro algorítmico de la voluntad
Habiendo establecido que el vacío contemporáneo se caracteriza por su superficialidad hiperiluminada y su positividad asfixiante, resulta imperativo deconstruir la arquitectura que sostiene este ecosistema. El abismo superficial no es un fenómeno natural derivado de la mera evolución tecnológica, sino el resultado de una intencionalidad de diseño inscrita en el modelo económico dominante de la era digital: el capitalismo de la vigilancia (Zuboff, 2019).
El Capitalismo de la Vigilancia como marco extractivo
Para comprender la erosión de la agencia moral, primero debe comprenderse la ontología del sujeto dentro de este modelo. Zuboff (2019) postula que las corporaciones tecnológicas han trascendido la mera comercialización de bienes y servicios para adentrarse en la extracción del «excedente conductual» (behavioral surplus). En esta dinámica, el ser humano no es el cliente, ni siquiera es el producto; el individuo moderno ha sido reducido a la condición de materia prima. Sus experiencias, emociones, dudas y patrones de búsqueda son extraídos, cuantificados y procesados por inteligencias artificiales para fabricar productos predictivos que anticipan y, en última instancia, modifican su comportamiento futuro.
Es precisamente en la asimetría de esta relación donde el abismo superficial cobra su dimensión más amenazante. Existe una disparidad epistémica radical: el sistema algorítmico acumula un conocimiento omnisciente sobre las vulnerabilidades psicológicas del sujeto, mientras que el sujeto opera en una ignorancia casi total respecto a los mecanismos de la máquina (la arquitectura de caja negra). El individuo cree navegar libremente por un océano infinito de posibilidades, cuando en realidad sus trayectorias han sido milimétricamente precalculadas para maximizar la rentabilidad de su atención.
La subversión de la voluntad de poder
Esta manipulación arquitectónica tiene consecuencias devastadoras para la constitución del sujeto moral. Históricamente, la filosofía occidental ha entendido el desarrollo de la identidad a través del concepto del esfuerzo y la resistencia. La voluntad de poder nietzscheana (Nietzsche, 1886/2018), entendida no como dominación sobre el otro, sino como la fuerza vital de autosuperación, de afirmación frente a la adversidad y de creación de nuevos valores, requiere inexorablemente del conflicto. Requiere una fricción contra la cual el individuo pueda forjar su carácter.
El diseño algorítmico actual perpetra lo que podríamos denominar un «secuestro de la voluntad». La interfaz no reprime los impulsos del sujeto mediante la coacción externa (como lo harían los totalitarismos clásicos del siglo XX), sino que los hackea. Redirecciona la pulsión natural humana de afirmación y pertenencia social hacia métricas de validación cuantificables y efímeras (likes, retuits, visualizaciones). La voluntad de creación se atrofia, transformándose en una mera voluntad de consumo pasivo y exhibición narcisista.
La economía de la atención y la erradicación del tiempo reflexivo
La autonomía moral, entendida desde el paradigma kantiano, no es un estado automático; es un logro que exige una condición temporal específica: la pausa deliberativa. Para que un acto sea considerado genuinamente moral, el sujeto debe ser capaz de suspender sus inclinaciones sensibles inmediatas y someter su máxima de acción al escrutinio del imperativo categórico racional (Kant, 1785/2012). Este proceso requiere tiempo, silencio y aislamiento cognitivo.
Sin embargo, el abismo superficial está estructurado sobre la lógica de la «economía de la atención», cuyo objetivo es precisamente la abolición del silencio y la aniquilación del tiempo de pausa. Como señala Han (2022), hemos pasado de la era de la narrativa a la era de la información. La narrativa tiene extensión, temporalidad y profundidad; permite la construcción de sentido y de verdad. La información, por el contrario, es puramente aditiva, fugaz y carece de centro gravitatorio. El entorno digital bombardea al cerebro con estímulos diseñados a través de ingeniería psicológica persuasiva (recompensas variables, notificaciones rojas, scroll infinito) que activan respuestas límbicas primarias, puenteando el córtex prefrontal donde reside la deliberación ética.
En consecuencia, el individuo hiperconectado se encuentra en un estado de reactividad perpetua. Se le exige opinar, comprar, rechazar o aceptar en fracciones de segundo. Al erradicar la fricción temporal, el algoritmo despoja al ser humano del espacio vital necesario para la reflexión moral. El sujeto no delibera; simplemente reacciona a una estructura de incentivos diseñada para mantenerlo en movimiento dentro de un laberinto sin salida. El abismo es superficial porque en él no hay tiempo para hundirse en el pensamiento complejo; solo queda deslizarse frenéticamente sobre la lisa superficie de los datos.
Determinismo asintótico y el colapso de la ética kantiana
Si el abismo superficial, sostenido por el capitalismo de la vigilancia, ha logrado secuestrar la voluntad mediante la erradicación del tiempo reflexivo, es imperativo interrogar el estatus de la moralidad dentro de este ecosistema. Para abordar esta cuestión, resulta metodológicamente necesario recurrir al estándar más riguroso de la filosofía moral moderna: la ética deontológica de Immanuel Kant.
La autonomía y el problema de la inclinación empírica
En la Fundamentación para una metafísica de las costumbres, Kant (1785/2012) establece que el único elemento incondicionalmente bueno en el mundo es la «buena voluntad». Esta voluntad no es buena por los fines que alcanza, sino por su capacidad de obrar por deber, al margen de cualquier inclinación empírica (deseos, miedos, pasiones corporales o presiones sociales). Para Kant, la verdadera libertad humana (la autonomía) no consiste en hacer lo que uno desea, sino en la capacidad racional de darse a sí mismo su propia ley moral a través del imperativo categórico. Cuando el sujeto actúa movido por el deseo o la comodidad, opera bajo la «heteronomía»: su voluntad está siendo legislada por factores externos a la razón.
El problema ontológico que plantea el Big Data es la sofisticación sin precedentes de la heteronomía. Kant advertía sobre las inclinaciones biológicas y sociales, pero el sujeto contemporáneo se enfrenta a inclinaciones sintéticas, fabricadas a medida mediante ingeniería algorítmica. El algoritmo no solo anticipa el deseo; lo produce. Al perfilar psicológicamente al usuario a través de miles de puntos de datos diarios (desde el tiempo de detención en una imagen hasta las pulsaciones del teclado), la Inteligencia Artificial construye una arquitectura de estímulos hiperpersonalizada. En el abismo superficial, la frontera entre el deseo auténtico y la inclinación inducida se desdibuja por completo.
La formulación del determinismo asintótico
En este punto es donde proponemos la categoría de determinismo asintótico. No estamos frente al determinismo mecanicista estricto del siglo XVIII (como el demonio de Laplace), donde el conocimiento de todas las partículas del universo permitiría predecir el futuro con exactitud absoluta. El ecosistema algorítmico es probabilístico. Siempre existe un margen matemático para el error, la anomalía y, teóricamente, para la espontaneidad humana.
Sin embargo, el volumen masivo de datos (la escala Big Data) y la capacidad de aprendizaje profundo (Deep Learning) permiten que la curva de predicción algorítmica se acerque al comportamiento humano de manera asintótica. Al igual que en geometría una asíntota es una línea que se acerca infinitamente a una curva sin llegar jamás a tocarla, el algoritmo se acerca infinitamente a la predicción total y al control conductual del individuo. El espacio de libertad no calculable, el margen de error de la máquina, que es precisamente donde habita la libertad moral, se reduce a una fracción tan minúscula que resulta irrelevante a efectos de la agencia sociológica. El sujeto se percibe libre, pero sus trayectorias vitales están estadísticamente clausuradas.
El colapso del Imperativo Categórico en la cámara de eco
Esta reducción asintótica de la libertad provoca el colapso estructural de la propuesta ética kantiana. El imperativo categórico exige que el individuo evalúe sus acciones bajo la fórmula de la ley universal: «Obra sólo según aquella máxima por la cual puedas querer que al mismo tiempo se convierta en ley universal» (Kant, 1785/2012, p. 120).
Esta universalidad exige como precondición una realidad compartida, un «mundo» en el que la alteridad (los otros) esté presente en igualdad de condiciones. No obstante, como se argumentó en el análisis de la ontología de la hiperconexión, las redes predictivas erradican la realidad compartida en favor de alimentadores de contenido (feeds) estrictamente individuales. Cada inforg (Floridi, 2014) habita en su propia cámara de eco, una burbuja epistémica donde la realidad ha sido privatizada y moldeada para confirmar sus propios prejuicios y maximizar su comodidad emocional.
¿Cómo puede el individuo aplicar la prueba de la universalidad kantiana si está ontológicamente aislado en un multiverso algorítmico diseñado a su medida? La respuesta hermenéutica es que no puede. En el abismo superficial, el Otro desaparece como fin en sí mismo y se reduce a un mero instrumento de validación o a un enemigo esquemático polarizado. La ética del deber se atrofia porque la exigencia de universalidad resulta inaplicable en un entorno donde la propia noción de «universo compartido» ha sido desmantelada por la programación predictiva. El algoritmo asume, de facto, el papel de legislador universal, dictaminando no solo lo que es deseable, sino lo que es moralmente visible.
Resultados de la reflexión e implicaciones prácticas
El recorrido analítico desarrollado a lo largo de este estudio permite cristalizar una serie de resultados teóricos en torno a la condición del sujeto en el ecosistema digital. El hallazgo principal radica en la conceptualización del abismo superficial no como un accidente derivado de la sobreexposición tecnológica, sino como una estructura ontológica diseñada para sustituir la angustia de la libertad por la anestesia del consumo predecible.
Se ha evidenciado que el capitalismo de la vigilancia opera bajo un determinismo asintótico que, al secuestrar la voluntad de poder y erradicar el tiempo reflexivo, hace colapsar las precondiciones necesarias para el ejercicio de la autonomía moral kantiana. El sujeto, aislado en su cámara de eco, pierde la capacidad de universalizar sus máximas, cediendo la legislación de su conducta al algoritmo.
Más allá de la disquisición puramente filosófica, este vaciamiento de la agencia moral detona ramificaciones críticas en el tejido social y, muy particularmente, en los modelos de formación humana.
Implicaciones sociopolíticas: La fragilidad del enjambre
A nivel social, la erosión de la autonomía engendra lo que Han (2012) denomina el «enjambre digital»: un colectivo de individuos aislados que carece de un nosotros articulado. Al desaparecer la alteridad y el conflicto constructivo, elementos suprimidos por la positividad de la interfaz, la sociedad se vuelve profundamente frágil frente a la manipulación. Las decisiones políticas, económicas y éticas dejan de ser el resultado de un debate público racional para convertirse en el producto de contagios emocionales orquestados por el análisis masivo de datos. La democracia, que ontológicamente depende de ciudadanos capaces de deliberación autónoma, se ve degradada a una mera gestión estadística de las reacciones afectivas.
Implicaciones pedagógicas: La restitución de la agencia a través de la praxis
Frente a este escenario de pasividad algorítmica, el campo de batalla fundamental para la restitución del sujeto moral es el ámbito educativo. Si el abismo superficial se caracteriza por la falta de fricción y la recepción pasiva de opciones pre-digeridas, la pedagogía contemporánea debe erigirse como un motor de resistencia que reintroduzca el esfuerzo cognitivo, la duda y la capacidad transformadora.
La educación tradicional, basada en la transmisión unidireccional de información, resulta insuficiente en la era de la infosfera; de hecho, corre el riesgo de mimetizarse con la dinámica algorítmica si concibe al estudiante como un mero receptáculo de datos. La superación de este determinismo asintótico requiere la implementación de metodologías activas que devuelvan al individuo su rol como agente creador y constructor de realidades tangibles.
En este sentido, modelos como el Aprendizaje Basado en Proyectos (ABPr) emergen no solo como herramientas didácticas, sino como imperativos éticos. Particularmente dentro del ámbito de la formación técnico-profesional, el ABPr obliga al sujeto a salir de la abstracción hiperconectada y enfrentarse a la fricción de la materia, del trabajo colaborativo y de la resolución de problemas reales. Al planificar, ejecutar y evaluar un proyecto que impacta directamente en el desarrollo social de su entorno, el individuo ejercita la voluntad de poder en su vertiente más constructiva. La formación técnica y profesional, al centrarse en el saber hacer fundamentado, actúa como un ancla ontológica: reconecta al estudiante con la causalidad del mundo físico y social, fracturando la ilusión de pasividad del entorno digital y restituyendo la musculatura moral necesaria para la autonomía.
Conclusiones preliminares
El presente artículo ha trazado la genealogía y la estructura del abismo superficial del hombre actual, demostrando que la hiperconexión, lejos de emancipar, ha generado un nuevo estado de servidumbre invisible. La interfaz digital, al suprimir el tiempo reflexivo y parametrizar el deseo, desmantela la capacidad del sujeto para actuar por deber racional, hundiéndolo en un letargo donde la libertad es apenas un espejismo estadístico.
No obstante, el reconocimiento de esta arquitectura extractiva constituye el primer acto de emancipación. El determinismo asintótico de las máquinas es poderoso, pero no es absoluto; siempre existe un resto incalculable en el espíritu humano que escapa a la cuantificación. La defensa de ese espacio irreductible requiere un giro profundo en nuestra comprensión de la ética práctica y la educación.
Si en este primer análisis hemos diagnosticado la topografía del vacío algorítmico y la atrofia del sujeto moral, queda abierta la interrogante sobre los mecanismos filosóficos específicos para articular la resistencia. La tarea ineludible de futuras indagaciones será explorar cómo, partiendo de este diagnóstico crítico, es posible edificar una arquitectura de rehumanización consciente; un marco donde la lógica de la libertad logre imponerse, de manera definitiva, sobre el imperio del algoritmo.
Referencias Bibliográficas
Bauman, Z. (2015). Modernidad líquida (C. Rosenberg, Trad.). Fondo de Cultura Económica. (Obra original publicada en 2000).
Floridi, L. (2014). The fourth revolution: How the infosphere is reshaping human reality. Oxford University Press.
Gadamer, H.-G. (1996). Verdad y método: Fundamentos de una hermenéutica filosófica (A. Agud & R. de Agapito, Trads.). Ediciones Sígueme. (Obra original publicada en 1960).
Han, B.-C. (2012). La sociedad del cansancio (A. S. Mendelsohn, Trad.). Herder Editorial.
Han, B.-C. (2022). La crisis de la narración. Herder Editorial.
Kant, I. (2012). Fundamentación para una metafísica de las costumbres (R. R. Aramayo, Trad.). Alianza Editorial. (Obra original publicada en 1785).
Kierkegaard, S. (2013). El concepto de la angustia (D. G. Rivero, Trad.). Alianza Editorial. (Obra original publicada en 1844).
Nietzsche, F. (2018). Más allá del bien y del mal (A. Sánchez Pascual, Trad.). Alianza Editorial. (Obra original publicada en 1886).
Sartre, J.-P. (1993). El ser y la nada: Ensayo de ontología fenomenológica (J. Valmar, Trad.). Altaya. (Obra original publicada en 1943).
Zuboff, S. (2019). The age of surveillance capitalism: The fight for a human future at the new frontier of power. PublicAffairs.
Glosario de Términos
Abismo superficial: Categoría ontológica que describe la naturaleza del nihilismo contemporáneo. A diferencia del vacío existencial clásico (oscuro, profundo y angustiante), es un espacio hiperiluminado, saturado de información y carente de fricción, donde el sujeto pierde su capacidad reflexiva en la ilusión de opciones ilimitadas.
Agencia moral: Capacidad del ser humano para deliberar, elegir y actuar de forma autónoma, guiado por principios éticos racionales y no por inclinaciones inducidas, haciéndose responsable de sus decisiones frente a sí mismo y la comunidad.
Cámara de eco ontológica: Entorno digital cerrado y autorreferencial creado por algoritmos predictivos, donde la alteridad (lo distinto, lo conflictivo) es suprimida. Aísla al sujeto en una simulación de la realidad que solo refleja y amplifica sus inclinaciones previas.
Capitalismo de la vigilancia: Modelo económico (Zuboff) que extrae el excedente conductual de la experiencia humana (datos) no solo para predecir, sino para modificar y mercantilizar el comportamiento futuro de los usuarios.
Determinismo asintótico: Concepto propuesto que describe el grado de control predictivo del algoritmo sobre la conducta humana. Aunque estadísticamente siempre existe un margen para la libertad o el error, la recolección masiva de datos hace que la predicción se acerque de manera infinita (asíntota) a la certeza, reduciendo la agencia no calculable a su mínima expresión.
Infosfera: Ecosistema global de la información (Floridi) donde las fronteras entre la realidad física (offline) y la digital (online) se han disuelto, convirtiéndose en el principal hábitat del sujeto contemporáneo.
Voluntad de poder (secuestrada): En su forma clásica, es la pulsión vital hacia la autosuperación y la creación frente a la fricción del mundo. En el entorno algorítmico, es hackeada y redireccionada hacia la validación efímera (métricas, likes) y el consumo pasivo.